miércoles, abril 18, 2012

Manga

Si hay algo que me gusta del "mundillo" en el que gracias a dios me he criado es la humanidad que hay detrás. Es una de las cosas que más me fascina de la gente que leemos manga y cómics en general.
La explicación a lo que estoy diciendo es muy sencilla, pero para eso hay que tener claros dos conceptos básicos del Tinaccionario: "Gente que se merece respeto" y "Resto de gente".
Llamadme lo que queráis, pero para mí la gente a la que no le gusta lo mismo que a mí no es que no merezcan mi respeto, es que simplemente de mi parte sólo van a sacar indiferencia. Eso es el resultado de años y años de tocarme las narices de manera más que descarada, pero eso es otra historia.
Pero con la gente con la que comparto algún interés o forma de ver algo tampoco es que les respete, es que mi cuerpo automáticamente reacciona de forma positiva ante ellos.
También habría que decir que en mi modelo demográfico actual la gente se divide en tres grandes grupos (otra vez el Tinaccionario): "Otakus", "Canis" y "los que no son ni uno ni otro", que aunque no lo parezca son menos de lo que parecería en un principio.
Teniendo eso claro y partiendo de que mi hermana es una cani como el moño de una choni de grande, paso a explicar a lo que me refería.


Laura, mi hermana, de... 15 años, ve ese tipo de series que todos conocemos como "Los Protegidos", "El Barco", Novelas varias y Hombres, Mujeres y viceversa. 
Yo, Tina, veo One Piece una sola vez en semana y con dificultades dado el estado de los links y eso.


¿Cuál es la principal diferencia entre nosotras? (dejando a un lado que ella es rubia y yo morena)


Es muy fácil: el humanismo.


Yo sé que One Piece es idea, historia y dibujo de Eiichiro Oda, que nació en Kumamoto el 1 de enero de 1975. Que empezó a escribirse en 1997 y la publicaron en Shonen Jump de Shueisha y que fue adaptado al anime en 1999 por Toei. Y eso sólo hablando técnicamente.
Dudo que mi hermana sepa siquiera cómo se llaman todos los actores de "Los Protegidos".


Nosotros somos conscientes de que detrás de una fachada, hay una persona o un grupo de personas que ha estado trabajando muy duro y a contrarreloj para que nosotros podamos leer cada semana la historia que nos gusta. Y eso me parece elogiable realmente.
Es algo muy bonito por ejemplo, las charlas que suelo tener con mis amigos comparando aspectos del dibujo o la técnica o la evolución de la historia en distintos autores. E incluso el saber de quién es un dibujo automáticamente, sin tener que pararte a pensar. Asimilar estilos y poder diferenciarlos unos de otros.


No me veo yo a mi hermana y sus amigas hablando de "el apasionante giro que ha tomado la trama gracias a ese magistral cambio de guión en el último momento y la magnífica utilización del claroscuro en los últimos fotogramas para dar mayor vivacidad al texto". Asumámoslo. NO.


Eso es así. Mi teoría es que en realidad, no es más que el desarrollo de dos generaciones totalmente diferentes que sólo se parecen en que nacieron de 1990 al 2000. Dos especies distintas. Y también opino que esto nos va a traer problemas. No sé cuales, pero sí sé que los habrá... 


Pero tranqui, nosotros sabemos cómo defendernos ante un Apocalipsis Zombie y ellos no, tenemos ventaja.

martes, abril 03, 2012

One Piece

En realidad no recuerdo exactamente cuantos años tenía cuando empecé a ver One Piece, pero debía de rondar los 6 o 7; ni tampoco cómo fue el proceso. Pero si puedo decir que no fangirleaba como ahora. Más que nada porque no sabía lo que era fangirlear. 


Algo que sí recuerdo son escenas "borrosas" en las que me levantaba los sábados y los domingos a las 8 de la mañana sólo para poner Telecinco (el cual yo en aquella época no sabía si era el mal o dejaba de serlo), y me metía bajo la mesa del salón. La mesa en cuestión era una mesa normal, pero con un brasero como las japonesas. Por lo que cuando llevabas un rato allí debajo aquello empezaba a hacer efecto invernadero y te tenías que ir quitando ropa. 
Ahora que lo pienso lo mío de ver a Luffy desnuda no es nuevo de ahora.


Y sí, lo veía en Telecinco cuando iban por Kuro cuando en el recién nacido Jetix ya iban por Arabasta.
Otra escena que recuerdo fue una noche de esas que sin saber porqué con el paso de los años sigues recordando. Sólo sé que mis padres estaban teniendo una discusión muy fuerte y que yo sólo podía mirar la tele en silencio y pensar que Nami se iba a morir si Luffy y Sanji no conseguían subir la montaña esa de Drum pronto.


No sé qué les hizo cambiar de idea, pero de pronto un día dejaron de emitirlo en Telecinco. "Aún me queda Jetix" pensé. Pero mi madre también lo pensó así que cortó por lo sano. No se podían permitir a una niña más de 7 horas al día pegada a una pantalla. Además por esa época me internaron en una residencia escolar en la que estuve muchos muchos años. Me gustaba One Piece. Mucho. Creo que incluso más que ahora. Pero no tenía manera humana de verlo.


Así que me fui olvidando poco a poco.


Por supuesto me había tragado hasta Arabasta (aunque antes de todo el follón de la bomba), y si alguien hablaba de la serie, tenía derecho a intervenir, puesto que algo podría decir. Pero nadie a mi alrededor sabía nada. Nadie hablaba nada. 


Pero había una cosa que sí que recordaba: Monkey D. Luffy.


Hubo una temporada que me pasé dibujándolo sin ninguna referencia, tan sólo tomando cosas que recordaba. Aún tengo esos dibujos guardados. No son tan "buenos" como los de ahora, porque yo apenas había empezado a dibujar manga, pero si se le reconoce y a mi parecer, es de las cosas más tiernas que he hecho en mi vida. Luffy es el único "ser humano" al que he podido llegar a amar realmente. Había algo dentro de mí que decía "Venga, tú quieres ser como él, sé valiente. Busca un sueño imposible y cúmplelo... SI ÉL PUEDE TÚ PUEDES". Muchos piensan que el fangirling es sólo mojar braga y ya está. No, señores. Yo quiero a Luffy más de lo que creo que pueda querer a nadie en mi vida. Directa o indirectamente siempre ha estado ahí. Luffy me salvó la vida en una ocasión.
Estaba mirando cómo la sangre goteaba en el suelo y casi sin darme cuenta pensé "mi sangre gotea como la de Luffy en tal escena". Y puede parecer increíble, estúpido, o quizá queráis pegarme pero me puse a llorar y dije bajito algo como "Yo no me puedo morir sin ver como Luffy llega a ser el Rey de los Piratas". Si mi madre cuando me vio aparecer con la sangre, el cuchillo y llorando a moco tendido hubiera sabido que la causa de que me arrepintiese era uno de mis "monos chinos" no me hubiera llevado a que me dieran los puntos. 
Aún así, todavía hay veces que miro la cicatriz y me acuerdo de Luffy. No de One Piece; De Luffy.




Algo cambió, lo que me permitió tener internet siempre disponible y poder hartarme de ver anime tras anime. Pero creo que me acostumbré a las series de 12/24 capítulos demasiado pronto. Tenía una especie de "guerra de emociones" cuando entraba en cualquier página y veía allí en los primeros del ranking de views y downloads a One Piece.
Por una parte me alegraba profundamente de que siguiera funcionando. Por otra me daba una pereza terrible ver 340 episodios. Era impensable para mí. 
Lo intenté varias veces, y si tuve varios roces con escenas y spoilers que lejos de joderme la serie, me hicieron interesarme aún más.
Veía trozos sueltos sin tener ni idea hasta que conocí a Nika. 
La conocí gracias a su avatar. Todos los que la sigáis sabréis a lo que me refiero. 
Quedamos, nos conocimos, nos hicimos amigas... Y hablamos de One Piece.
No es que yo odiase a Zoro, que de hecho no le odio, pero no es mi tipo, no me gustan los cachas, lo siento. Pero Nika sí. A él y a Sanji. Juntos. En la cama.


Se podría decir que esa fue mi primera incursión en el mundo del yaoi, aunque yo llevaba mucho tiempo ya viendo hentai al por mayor. Al principio pensé "¿¡ZORO Y SANJI!? ¡¡PERO SI SE ODIAN!!" y ella sólo dijo una cosa "Los que se pelean se desean". Y ahora me doy cuenta de que tiene mucha, mucha razón.
Pero en fin, empecé a seguir a un montón de gente que veía One Piece, y un par de chavales de mi clase la tenían al día. En serio, hubo momentos en los que yo a la gente que iba al día con One Piece les hubiera hecho un altar y hubiese peregrinado y todo.
Había pasado de no tener a nadie con quién hablar a poder elegir entre un montón de gente, pero no poder decir nada por no haber visto la serie. Yo no podía luchar contra aquella marea de piratas que tenía por todas partes.
Así que un par de meses antes de terminar el 2011 me planté y le prometí a Nika que antes de que acabase el año estaría al día.


Empecé de cero. El anime, el manga... Todo. Y para mediados de diciembre terminé de ver la peli 9 de la serie. Todo el proceso está guardado en un documento de Word a modo de diario para no perderme qué episodio me tocaba y en My Anime List, por supuesto.
Ahora ya si estaba en condiciones de poder hablar con propiedad... Y pensaba hacerlo.


Llevaba ya meses recordando viejos tiempos con el doblaje en Boing. Todo el verano tragando a Ener, nada menos. Y siempre cuando caían del cielo, se cortaba y otra vez. Frustrante.
Pero anunciaron nuevos episodios. 
Foxy y toda su peña. Patéticos como ellos solos.
Y después de haberle visto el careto a Foxy varias veces, y haber fangirleado con el Luffy afro otras tantas, volvieron a anunciar nuevos episodios. Water Seven, nada más y nada menos.
Al parecer no fui la única a la que le emocionó la idea de ver la voz de Franky en español, y desde luego no fui la más escandalizada. Lo que sí sé es que creamos una especie de secta que se reunía de Lunes a Jueves a las 21:20 delante de la tele para chorrear hormonas con los Mugiwara Boys.
Y así ha sido hasta ahora. 
Hoy  han dado por terminada la saga en Boing. A saber cuando vamos a tener más doblaje... Quizá nunca llegué a poder odiar a Boa Hancock en español, quien sabe.


Lo que sí sé es que yo pienso seguir fangirleando igual que hasta ahora. Que no voy a ser la única. Y por supuesto, que toda la gente que he conocido gracias al gran Oda-sensei no se me va a olvidar tan fácilmente. 



sábado, febrero 11, 2012

¿Se puede shippear sin saberlo?

Hoy me ha venido a la cabeza una serie que veía cuando era, ya no tan pequeña... sobre los 10-13 años. 
La serie en cuestión se llama Teen Titans Go! y es una especie de "remake" animado de un título de DC Comics de los años 80´s.
La historia se basa en Robin (sí, el canijo ese que va con Batman) y unos cuantos héroes más: 
-Cyborg. Que es como una especie de Franky, en negro.
-Raven. Que puede detener el tiempo, usar telequinesis y esas mierdas.
-Beast Boy. Un criajo que es capaz de convertirse en cualquier animal, desde un tiranosaurio a una hormiga.
-Terra. Que evidentemente controla la tierra y que por lo que recuerdo no estuvo mucho tiempo.
Y mi favorita: Starfire. Es un alien. Es la princesa del planeta Tamarán creo recordar, puede volar y lanza cosas verdes con las manos y rayos verdes con los ojos. Un pasote.
En aquella época no sabía lo que era shippear, pero aún así lo hacía inconscientemente. Seguro que sabéis eso de que os tiráis más de la mitad del capítulo en plan: "¡Pero venga! ¡Que se besen ya! ¿A qué esperan? Como tenga que ir yo verás". Something like that.
Pues yo siempre tuve la manía de unir a Robin y Starfire. Puede ser debido a que Starfire, como he dicho era mi favorita y Robin... pues me gustaba porque es el tipo de personaje que me gusta, o también puede ser que fuera porque los animadores de la serie también lo veían así y querían que pareciese precisamente eso y que yo no estuviera tan loca.
Y hoy, no sé muy bien como he acabado pensando una cosa. Me recuerdan mucho, demasiado, casi patológicamente a Nami y Luffy. No hay más que verlos: Tía pelirroja buenorra a la que todos los chicos persiguen, menos el que a ella le gusta que es un chaval que haría cualquier cosa por sus amigos (dato importante ese), cabezota, inocente y poco espabilado en "según qué temas". Aunque eso sí, un gran factor a tener en cuenta en este caso sería que los coeficientes intelectuales de ambos estarían al contrario. Robin es un chaval normal, pero Starfire... no es que sea tonta, es que es alien.
Jamás olvidaré aquellos "¡Eh! ¡Que quien sea quite ahora mismo sus tentáculos de mi grisnark!" (antecesor del splurnark :D) que soltaba de vez en cuando. 
¿O acaso alguien se puede atrever a decirme que no se parecen? Venga ya, si sólo le falta ponerse un sombrero de paja y es él: 


Mi conclusión al respecto es que inconscientemente los juntaba como ahora junto a Luffy y Nami, así que no se trata de ellos, sino del tipo de personaje y la relación que tengan. Es un tema del que creo que se puede debatir muuucho rato, pero del que cualquiera puede tener una opinión al respecto. 
Así que se abren las votaciones. 

martes, febrero 07, 2012

La odiosa relación de Tina con el Frío.

Vosotros no lo sabéis, pero yo soy ese tipo de persona que en Sahara iría con sudadera.
Siempre tengo frío.
SIEMPRE.
ARWAYS.
Es muy raro que yo me agobie con el calor.
No me gusta el verano tampoco, porque aunque no lo parezca, también hace frío.
Seguro que todos sabéis a lo que me refiero: 
Te levantas pronto para ver anime o para hacer cualquier otea cosa y sientes como se te congela la sangre al notar el aire fresquito de las mañanas estivales.
No puedo. Superior a mis fuerzas.
Y eso es en verano.
En invierno siento como los dedos están a punto de caérseme de las manos y que sólo se mantienen unidos gracias a los dos pares de guantes que llevo.
Las orejas se me congelan.
La garganta me mata.
Odio el Frío.
Mucho.
Demasiado.
Y aunque no suelo ponerme enferma muy a menudo, cuando lo hago llego al borde del suicidio.
He llegado a gritar con voz ronca que o me sacaban las putas anginas de una vez o me las arrancaba yo con unas tenazas.
No me gusta tener frío.
No creo que exista nada que me ponga más de mala leche que estar calentita en la cama y notar como se cuela el aire helado por algún hueco. Por muy cómoda que esté tengo que levantarme y taparlo.
Aunque también es cierto que hay muchas cosas que sólo tomo frías. Dejando a un lado los helados, los cuales no puedo comer por tener leche, sí que me gusta beber agua fría hasta en enero. No me sabe igual si está caliente. 
O por ejemplo, también soy de esos que en los bares se comen los hielos de los refrescos.
Pero en realidad son las menos veces.
En cuanto al calor... mi madre siempre se sorprende de que aún no me hayan hervido los lagrimales de lo caliente que pongo el agua de la ducha. Me gusta ducharme con agua muy muy MUY caliente. Sino siento que no me limpio. Si salgo y no hay una niebla considerable, es que algo falla.
Por esa razón no me hacen tilín ni la playa ni la piscina y prefiero quedarme bajo la sombrilla con mi chaqueta leyendo algo a atormentarme con la arena. 
En serio, la arena es un invento del demonio.
Aunque parezca extraño el mar en si sí que me gusta. Lo único que me desagrada es eso, la arena. 
Por eso, en un día como hoy, en el que la garganta me acuchilla desde dentro, y en el que en vez de ir a clase me he quedado toda la mañana durmiendo de un sitio a otro, es un buen momento para contar esto. Creo.

viernes, febrero 03, 2012

La Ladrona de Libros


Os voy a contar la historia que me une a este libro...


Siempre me ha gustado leer, mucho. Desde muy pequeña mi madre dice que iba por la calle y limpiaba el polvo de las matrículas de los coches con los dedos mientras repetía la letra de la que se tratara. Mi amor por la lectura puede que fuera inducido por vivir a escasos 200 metros de la biblioteca municipal durante años. O quizá fuese debido a la necesidad que tenía de datos. Datos de cualquier clase.
Mis padres no estaban muy de acuerdo con ello, puesto que yo ya era capaz de leer mucho antes de entrar en primaria. Y aunque eso ayudaba a que mis notas fueran lo bastante buenas como para no tener que preocuparme de ellas, lo cierto es que nunca estaba con niños de mi edad y me pasaba los recreos sola.
Recuerdo que en primaria tenía una profesora que me llamaba "Tina Frank", por ser judía y pasarme el día escondida leyendo, según decía. Yo no entendía demasiado bien a lo que se refería, ni lo entendí hasta mucho después. Pero eso es otra historia.
Leía todo tipo de cosas. Para mí como si era el prospecto del jarabe que me estaba tomando. Con que tuviera letras, me bastaba.
Así pasé muchos, muchos años. Y mis padres seguían sin estar de acuerdo con "aquella manía mía de no relacionarme con la gente de mi alrededor" a lo que yo sólo podía responder con toda la sinceridad del mundo que los personajes de las novelas que leía me parecían mucho más interesantes que la gente que me rodeaba, y que por tanto no merecía la pena pararse a conocerles mejor. Pero en su cruzada personal contra mi obsesión lectora decidieron hacerme daño de la peor manera posible: No dejarme un sólo libro.


No sabría decir cuantos libros habré robado en mi vida, pero han sido muchos. Y todos ellos por una razón en concreto y, a mi parecer, bastante bien justificada. Desde libros que me encontraba tirados por los jardines del instituto, a libros de la biblioteca pública. Total, nadie les iba a dar mejor uso ni más cariño que yo, creedme. Para mí un libro es algo totalmente sagrado. Los libros son esos amigos que siempre van a estar ahí y que aunque a veces te lo hagan pasar mal, también tienen sus cosas buenas.


Y ahí es donde entra en escena este en concreto. Cuando lo vi por primera vez tenía 17 años. Por aquel entonces yo aún vivía en una residencia escolar en la que estuve de los 9 a los 18.

Por las tardes todos los niños estábamos en un "estudio" para que cada uno hiciera lo que tuviera que hacer para el colegio. Habían dado las 7, así que teníamos unos minutos de descanso para salir. Iba a hacerlo cuando algo me llamó poderosamente la atención, un título blanco sobre un fondo rojo brillante: "La ladrona de libros".
Instantáneamente sentí un nudo en la garganta y lo cogí. Al darle la vuelta leí lo siguiente: 


“Érase una vez un pueblo donde las noches eran largas y la muerte contaba su propia historia. En el pueblo vivía una niña que quería leer, al cabo del tiempo la niña se convirtió en una ladrona que robaba libros y regalaba palabras...” 

O algo así, no me acuerdo de memoria. Justo después hablaba de un judío. UN JUDÍO. El nudo de mi garganta se trasladó al estómago. O sea, estaba delante de un libro que unía a una ladrona de libros, y a un chico judío. No me lo podía creer.
Siempre me han fascinado las historias sobre el Holocausto, y podría decir que poseo más información al respecto que mucha gente. No podía dejar pasar aquel libro. Era simplemente perfecto para mí.
-Es un rollo, no te lo leas- dijo la chica a la que se lo había quitado de la mesa- Me lo han mandado para clase y no me está gustando nada.
-Pero, no puedes saber si un libro es bueno hasta que no lo termines, ¿no crees?- respondí. Nunca había pensado que un libro pudiera llegar a ser aburrido. Podía ser más pesado o difícil de leer, PERO JAMÁS ABURRIDO- De todas formas, ¿me lo dejas?
-No.
Mi sonrisa se desvaneció al instante. "¿Cómo que no? ¿Qué cojones pasa contigo? Necesito este libro, ¿sabes?" pensé "Es MI LIBRO". La respuesta me había dejado un poco descolocada, así que lentamente me retiré y me fui pensando que yo no podía morir sin leerlo.
Y así fue. Pasaron los meses, y me olvidé de ello. Hasta que un lunes, un día de puente, el cual había despertado en casa de mi abuela materna, mientras desayunaba mi tío Candido me dijo si quería ir con él a comprar el periódico. Esa frase para mí significaba otra cosa totalmente distinta. Quería decir "te compraré lo que elijas si terminas la tostada antes que yo el café". Normalmente cuando iba con mi tío a comprar el periódico siempre volvía con una revista y una bolsa de chucherías debajo del brazo. Así que me di prisa en terminar. Pero al llegar a la imprenta y no ver ninguna revista que me llamase la atención en especial, me dirigí inconscientemente a la sección de libros de bolsillo. 

Y una vez más, mi vida se cruzó con la obra de Markus Zuzak: Con las letras blancas sobre el lomo rojo; justo como lo recordaba. 
Lo cogí con cuidado y lo miré. Releí la contraportada una vez más. Mi tío me vio y me preguntó que si quería ese libro. Asentí casi sin darme cuenta y salí de la tienda con él entre las manos.
Al llegar a casa me senté al lado de la chimenea, eran las 10 y pico así que podría leer toda la mañana.
El miércoles volví la última página. No era uno de mis records, pero la historia me había dejado impactada. Durante esos 3 días necesitaba seguir leyendo, saber qué le pasaría a Liesel Meminger en la siguiente página. Necesitaba saber casi tanto como ella si Max Vandenburg, el chico judío, seguía vivo en algún lugar. Y necesitaba saber si la Muerte pensaba seguir haciéndome spoiler o iba a contar las cosas en orden de una vez.

Lo he releído tantísimas veces en tan poco tiempo que perdí la cuenta. 
Hay frases de ese libro que marcan muchas de mis maneras de pensar y vivir.
Hay varias páginas acartonadas a causa de las lágrimas que han caído sobre ellas.
Pero también hay muchos momentos en los que, aunque los haya leído mil veces, no puedo evitar sonreír imaginando la escena.

Y sobretodo. Me alegro desde el fondo de mi alma de que precisamente "La Ladrona de Libros" no sea uno de los tantos y tantos libros que he tenido que robar para satisfacer a mi ansia lectora.




jueves, febrero 02, 2012

Holiday

Hoy voy a hablaros de una de las canciones que más me inspiran desde... toda la vida. Recuerdo la primera vez que escuché Holiday de Green Day... FLAAAAAAASHBAAAAAACK:


Era el verano de 2003 y la pequeña y adorable Tina... Bueno, pequeña sí, adorable no demasiado. No paraba de gritar, chillar y dar la tabarra, día tras día. El verano era una época un tanto aburrida. Así que una tarde, harto de escucharla, su padre, un adelantado a su tiempo, puso la tele, para ver si así la niña cerraba la boca de una vez. Para su sorpresa, la música que sonaba la dejó tan cautivada que no podía articular palabra alguna.
En realidad ella no entendía nada de lo que la letra estaba diciendo, pero sabía, intuía que era algo genial. La canción en cuestión hizo que Tina se callara ese día, y el siguiente, y el siguiente... Y todos los días de ese insufrible verano barcelonés, con aquella humedad que se te pegaba al cuerpo. Al menos mientras escuchaba aquellos golpes de batería tan inconfundibles, estaba calladita y quieta, lo cual era todo un logro...


Bueno, vale. Creo que me habéis entendido.
Me encanta esa canción. Aunque como he comentado, al principio no sabía lo que decía. Pero cuando lo vas descubriendo poquito a poco pues... es más satisfactorio. Ahora, tanto la letra como la música me fascinan. es una de esas canciones que puedo pasar sin escuchar meses, pero que cuando suena por casualidad, algo dentro de mí se revuelve diciendo "¡Eh! ¡Escucha! ¡Es Holiday!". 
Tengo muchas canciones en esa categoría, pero como esta ninguna, sinceramente. 
Aunque me gustaría hacer un post para cada una. No sé, es algo muy complicado de explicar, pero que me gustaría compartir con vosotros.


Así que... Hope you like it: 



(Por cierto, os recomiendo que justo después de escuchar esta, escuchéis Boulevard of Broken Dreams, seguida, sin interrupción)

miércoles, febrero 01, 2012

PewDiePie

Siempre tengo la sensación de que llego tarde a todos lados. Tanto física, como mentalmente.
O eso, o llego tan temprano que me quedo sola.
Y eso me pasó también con PewDiePie.
@Comepelusas hablaba mucho de él últimamente, y yo no tenía ni idea de a quién se refería. Y lo peor es que como siempre, yo era consciente de que llegaba tardísimo a algo que me iba a gustar. Porque me encanta ese chaval, en serio.
Una mañana, yendo al insti en el bus, mientras escuchaba Lonely day llegué a una conclusión: ¿Quién coño es PewDie y por qué cojones es famoso?
@Nikathesiren ya me había enseñado unos cuantos "PlayTrought" pero la mayoría de Minecraft o Skyrim. Así que le pregunté a ella y me enseñó esto:

Yo no sabía que se podían hacer también de videoguegos de terror, y por supuesto que no me imaginaba que nadie estuviera tan aburrido como para hacerlo. Así que seguí el mismo procedimiento de siempre: tantear el terreno, y luego tirarme de cabeza a la piscina. En este caso a ver los vídeos desde el principio. Los 434.
Y es por eso que de primeras, cuando me gusta algo puedo parecer un poco obsesionada. Pero en realidad lo que pasa es que tengo que asimilar tooooodo lo que ha habido antes de que yo llegara a una velocidad un poco... estresante. Así que no me lo tengáis en cuenta. En el fondo soy muy buena, aunque sea spammer y sólo hable de chorradas y cosas que sólo yo entiendo.

En el fondo os quiero... La mayoría del rato.